Posts etiquetados ‘Distraído’

Esta semana ha sido bastante extraña, no me puedo concentrar en nada, ni en una platica, ni en una película, ni en dormir, por lo mismo no puedo encontrar la respuesta, ¿por qué estoy tan distraído?

Dicen que recordar momentos y cosas de la infancia te ayudan a despejarte, así que intentémoslo.

Empecemos con algo que recordé desde la mañana de ayer, mientras desayunaba mi cereal. Ahora quiero un Chewbacca, en figura de acción o en muñeco de peluche.

Cuando tenía cerca de 7 años y cuando Santoclós todavía me visitaba, era costumbre que por aquellas fechas pre navideñas, unas 2 0 3 semanas antes, mi mamá comenzare a preguntarme que le pediría a Santa, bueno, tengo que confesar que siempre fui muy afortunado y Santoclós siempre se porto bien chido conmigo y casi siempre satisfizo mis peticiones.

Hubo un año en el que mi carta incluía una clara petición, yo quería un Chubaca y lo quería con todas mis fuerzas. Y bueno, la mañana de Navidad era todo júbilo, pues yo por fin tenía en mis manos la grandiosa y genial figura de mi Chubby, con todo y su mortífera ballesta. Chubaca fue el rey, él era el manda más en todos mis juegos de guerra, siempre estaba al mando de todos los demás muñecos, de soldados y de mutantes, era el único que no estaba manchado de sangre. (Pues como siempre quería hacer realista las batallas, yo pintaba a los soldados y demás figuras con un esmalte de uñas que tenía mi mamá color rojo, para simular que habían sido heridos en la lucha)

En fin, en aquella época la casa en donde vivíamos, tenía un gran patio, en donde había una gran higuera, era genial pues había partes con lodo, piedras que simulaban montañas, arena que simulaban desiertos y un sin fin de escenarios. Un día, el mero mero de Chewbacca, fue sometido por las fuerzas oscuras y fue enterrado, junto a la gran higuera, sólo que por alguna razón que aún dudo, mi mamá me llamo con gran urgencia así que deje a todo el escuadrón afuera. Al día siguiente, pasando lista al pelotón, el único ausente fue Chuy. Nunca lo encontré, olvide en donde lo había enterrado y por miedo y pena de contarles a mis papas que no lo encontraba, decidí nunca contarles.

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