Archivos para febrero, 2010

Es impresionante la fiesta que desata el Super Bowl, la verdad a mi el fútbol americano ni me va ni me viene, yo creía que iba a salir Joe Montana o Dan Marino hasta que mis amigos me explicaron que esos  ya habían pasado.

Nunca había visto un Super Bowl, debo reconocer que fue emocionante, estuvo bueno el partido y al medio tiempo, llego la hora de la hora, mientras los Santos de Nueva Orleans entraban a los vestidores, los Demonios del Rock salían al campo.

Un escenario impresionante, una batería preciosa, y bueno, Pete Townshend y Roger Daltrey Dioses del Rock.
Fue impresionante ver a Pete tocar, esa forma de girar todo el brazo para tocar, y bueno, -en sus tiempos- el saltar y debrayar los instrumentos fue el sello de The Who, ellos marcaron como debía ser el rock y verlos en el Super Bowl fue magnífico, fue un pequeño recital de 11 minutos y 5 canciones una mezcla de Pinball Wizard, el final de Tommy, Wont Get Fool Again, Who Are You y Baba O’Riley que lograron que  me re-enamorara de The Who, Roger dándole vueltas al micrófono, el gesto y actitud gandallezca de Pete son únicos y a sus sesenta y tantos años siguen siendo la neta de las netas, son los mejores.

…aaah! por cierto, después regresaron los Santos de Nueva Orleans y le dieron la vuelta al marcador, ganaron el Super Bowl por primera vez en su historia y ya. Chido por Nueva Orleans que es una ciudad que amo, sin conocerla.

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El año 2009 fue muy importante para mí, he aprendido más en este año que en toda mi vida, han pasado sucesos extraordinarios, así como algunos no tan buenos, pero que de igual forma fueron importantes. En este año renací, mi mente se abrío de golpe a una ideología que va más allá, mis pensamientos cambiaron así como mi perspectiva, y todo eso ocurrío mientras estaba sentado viendo, escuchando, apreciando, a Jaime López.

¿Por que es tan importante? peor aún, ¿por que es tan importante para mi?
Me cuesta mucho trabajo explicar por que es tan importante en mi vida, por que de cierta forma su música le da cauce a mi vida y sus letras sentido, por que es un ejemplo, un guía, un Gurú, y al mismo tiempo, un hombre, tan sencillo y carismático como cualquiera.

Fue muy impactante leer una anéctoda de él, en la que hace más de 20 años un jovencito le preguntaba que en donde podía conseguir su primer disco, y Jaime le dijo que era imposible. Pero que quizá él tenía alguno guardado y que con gusto se lo regalaba.
Veinte años después, pero esta vez en mi presencia otro joven le preguntaba por el libro de Lírica, y Jaime otra vez le dijo que él podía conseguírselo. Jaime sigue siendo ante todo, una gran persona, sencilla y con los pies en la tierra.

Hablar de su música es complicado, por que cada disco es un genero distinto, tal vez es la misma canción la que aparece en todos, sin embargo en cada genero suena diferente, utiliza cada genero a su gusto, lo modifica, lo cambia, mejor dicho lo transforma a la medida de lo que quiera expresar y eso, no es tan facil como suena.
Entendí el poder del acordeón, de la jarana, del piano, de la harmónica y no sólo de una guitarra eléctrica, aprendí que una buena canción se debe de poder tocar desnuda o de frack, ósea a capela o con una orquesta.

Acepte el poder de la Lírica, pues sus letras van más allá de un simple tema, más allá de algún sentimiento o de una idea, es una completa gama de conceptos y pensamientos, sus canciones pueden ser poemas o calculados y cantados albures, aunque como el lo ha dicho “¡Yo no hago poemas, carajo, sino canciones! en nuestros rumbos, cualquiera los hace; pero saber medir los versos, combinar la sonoridad y el sentido de las palabras, hacer en fin que la poesía cante, ya es otra cosa“. 
No solo admiro e idolatro sus letras, también el uso del lenguaje, pues es un compositor que tiene un completo manejo del castellano. Jaime López es el maestro de las aliteraciones, y cada una de sus virtudes, opaca otra. 

Citando el comentario de José Joaquín Blanco en la reedición de Lírica:

Jaime Piensa mucho cuando canta, canta mucho cuando toca; hace mucha poesía en el rock, escribe demasiado rock en sus poemas; es muy tropical para rockero y muy norteño para tropical; demasiado filosófico para alburero, demasiado alburero para filósofo; “Se pasa de lingüista”, se quejaban los músicos; “Se pasa de músico se quejaban los lingüistas.”

Este roquero de la escuela de Lope de Vega, es también un alburero fronterizo que sueña en Matamoros a ambos Dylan, Bob y Thomas, pero con resonancias caribeñas de cumbia. Sólo que sus cumbias no olvidan el panfleto, como no lo olvidaban los poemas de Quevedo, y sin dejar de bailar, y más bien sincopando el baile, entran a cuento las discusiones políticas, ideológicas, sentimentales… ¿Por qué resistirnos a ello? ¿Prescinden acaso de ellas los corridos o los sones?

Este beatnik cervantino del lado costeño de la Colonia Portales; este Góngora fronterizo y tropical, este Lope de Vega sobre el asfalto; este Quevedo armado de un conjunto de rock, no se conforma pues con hacer música, maroma y poesía. Es además un cuentero. Un Infante Don Juan Manuel en la Calzada de Tlalpan, gustoso de inventar cientos de historias en sus canciones, y nos ofrece un Conde Lucanor bien defeño pero tamaulipeco, con su Golfo de México muy oaxaqueñamente establecido en Nueva Orléans.

En muchas de sus canciones hace poesía mediante el atrevido recurso de contar cuentos -de cantar cuentos-, o novelas o dramas sucintos. ¡Cuántas historias con personajes, ambientes, tramas completas! Claro que esos cuentos quieren además ser comedias, comedias musicales. Sketches en dodecasílabos perfectos. La carpa del endecasílabo. Sus antros de rock a toda batería y resonante bajo en los sonetos. Y esas comedias musicales también le cortan un gajo a la sátira y a la caricatura, en la tradición del Gallo Pitagórico y Guillermo Prieto.”

En conclusión, NO puedo explicar el personaje que es Jaime sin deshacerme en halagos, ni siquiera puedo explicar por que lo es para mí, simplemente, la mayoría de mis sueños y de mis héroes están conglomerados en él.